Philip Roth
Un catedrático de literatura, David Kepesch,se levanta un día en su casa de Nueva York y se da cuenta de que se ha convertido en un pecho de mujer de 70 kilos. Este es el tema del libro (El Pecho, Mondadori, 2006) que empecé -y acabé- ayer. ¿Quién ideó tal argumento kafkiano?:
Philip Roth
Así que hoy no escribiré sobre losjudíos en España. Hablaré de un judío, eso sí, pero que creo que nunca ha visitado este país.
En los años 70, Woody Allen filmó aquella película -que tan malas críticas recibió y quea mí me encanta- de nombre interminable: Todo lo que usted quería saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar.Si alguien la ha visto, seguramente recuerde la escena de aquella teta enorme y asesina que perseguía a Victor (Woody Allen) hasta que un sujetador inmenso acudió en su ayuda. Otra escena de la película trata de profundizar en las perversiones sexuales del hombre moderno. Este experimento del gran director de cine judío y la lectura ávida que Philip Roth había hecho de las obras de Franz Kafka pudollevar al escritor, con 38 años,a escribir El Pecho. Se trata de un libro de 93 páginasmuy fáciles de leer pero difíciles de digerir. Siempre se dijo que era una "obra menor", comparada con El Conjuro contra América y Pastoral Americana. En cierto sentido, esto es completamente cierto pero a mí, esta novelita me ha dejado alucinada.
"Empezó de manera rara. Pero ¿habría podido empezar de otra manera?... todo cuandto existe bajo el sol empieza de una manera rara y acaba de una manera rara, y además es raro. De todos modos, te diría, con toda humildad, que ciertas cosas son más prodigiosas que otras, y que yo soy una de tales cosas".
Este es el principio del libro. David Kepesch se convierte en un pecho de mujer y lucha durante toda la obra por convencerse de que lo que ha pasado no es real y que, simplemente, es un sueño o se ha vuelto loco: "¡Es un sueño! No han pasado seis meses... ¡estoy soñando! ¡Sólo se trata de despertar!"Pero su psicoanalista, Dr. Klinger, se empeña en devolverle a la realidad y a aceptar su nueva condición: "pero usted está despierto, señor Kepesch. Sabe muy bien que lo está...".
Para la crítica Guadalupe Nettel, "esta novela, a un tiempo profunda y divertida, cuenta la historia de un hombre que ha perdido –y añora con toda su alma– la posibilidad de relacionarse de forma convencional con la gente, en especial con el sexo opuesto".( http://www.letraslibres.com/index.php?art=11556) Para mí han sido muchas cosas, que no sabría explicar -y menos aquí- La lucha interna por saber quién -o qué- eres y qué quieren los demás que seas. Esta podría ser una de las reflexiones.
El Pecho acaba con un poema de Rilke, precioso y oportuno:
"porque no hay un sitio que no te mire: Has de cambiar tu vida"
(Torso arcaico de Apolo, París, 1908)
